martes, 25 de noviembre de 2008

CON LA MAGIA A OTRA PARTE

Esta historia trata de dos niños rubios, altos y no muy morenos. Esos niños viven en distintos pueblos pero van a estar más juntos de lo que creen. Un día uno de los dos niños llamado Miguel leyó un cartel que decía: ¿TE GUSTA LA MAGIA? Pues no te pierdas la feria de magia es el 15 de noviembre.
Miguel corrió para llegar a la escuela a tiempo y contárselo a sus amigos. Pero a ninguno le gustaba gastarse el dinero en la feria de magia porque decían que era todo mentira. Miguel se lo dijo a sus padres, ellos dijeron a coro:
-¡Lo pensaremos!-
-Por fa, me he portado muy bien.-
-Bueno, pero nada más te damos 15 €.-
-¡Bien! me voy a hacer los deberes.-
Miguel se fue muy contento cantando una canción que se acababa de inventar:
-Mañana es el gran día, la, la, la, mañana me voy a la feria, la, la, li, la, la.-
Mientras el otro niño del que os hablé antes...
-Mamá, ¿dónde estás?-
-En la cocina-
-Vale-
-¿Por qué?-
-¡Ah! Mira es que no entiendo este ejercicio-
La madre se lo explicó y también le preguntó si quería ir a la feria de magia mañana, él muy contento le dijo que sí, porque a Antonio, que es como se llama, le encanta la magia.
¿Os estáis enterando? Sigamos.
Al día siguiente las dos madres llevaron a sus hijos a la feria de magia, allí se despidieron hasta las 10 de la noche que es cuando terminaba la feria. Compraron la entrada y entraron en la carpa, allí nada más había dos niños y dos niñas más. A los cinco minutos empezó el espectáculo con una nube de polvo color lila. Sonó una música de tambores y ¡Bumm!, apareció un mago que vestía una túnica larga que le cubría los pies y a la derecha una muchacha que llevaba una falda a la altura de las rodillas y una camiseta de manga larga. El espectáculo fue fascinante porque como eran pocos niños pudieron participar todos en los distintos trucos de magia. Al terminar llevaron a los niños a una tienda donde había chuches y juguetes. Miguel y Antonio eran los niños más grandes y ,claro como los juguetes eran para los pequeños, se fueron a las chuches. A las diez menos cuarto los niños empezaron a irse pero a la salida, había un juguete que impactó a Miguel y a Antonio, los dos se pelearon por cogerlo. Al final lo compraron a medias y echaron a suerte quién se lo llevaría hoy, a la semana se lo entregaría al otro. Os preguntaréis por qué impactó tanto ese juguete a los dos niños, pues simplemente porque la tapa era roja brillante y tenía un título impactante: "La Caja Mágica".
Sigamos.
Le tocó a Antonio llevársela y a las diez llegaron sus madres. Los dos niños se fueron muy contentos y se lo contaron todo a sus madres. Cuando Antonio llegó a su casa abrió la caja, en ella había un librillo con las instrucciones de cada uno de los trucos. Eligió uno al azar y lo probó después de leer las instrucciones. Lo hizo y ¡gua, gua, gua! No pasó nada. Antonio llamó a Miguel por teléfono y le dijo:
-Hola Miguel, soy Antonio.-
-Hola, qué pasa?-
-Era para hablarte del juego que hemos comprado.-
-¿Qué le pasa?-
-Que no funciona.-
-¿No?-
-Bueno como mañana es sábado podemos ir los dos a la feria y probarlo otra vez.-
-¡Vale!, pero mañana hablaremos allí porque ya es tarde y me tengo que acostar, adiós.-
-Hasta mañana.-
Los dos colgaron el teléfono y al día siguiente sus madres volvieron a llevarlos al bosque donde se celebró la feria, allí no había nada, la feria se había ido. No tuvieron más remedio que probar otra vez el juego y entretenerse hasta que volvieran sus madres. Antonio abrió el juego y cogió el libro de instrucciones, Miguel cogió un lápiz y una goma que había dentro, agitó la goma y de repente se borró un árbol y el hueco quedó en blanco. Cogió el lápiz y seguidamente hizo la silueta de un árbol y apareció. Estuvieron jugando con el lápiz y la goma dentro del bosque hasta que se cansaron y decidieron volver pero era demasiado tarde, se habían perdido. Antonio buscó un truco que les ayudara pero ninguno servía, hasta que encontró una varita, leyó las instrucciones y ponía: "Usala como se te antoje". Antonio la agitó y se escuchó una música, andaron a su alrededor y no había nadie, miraron a todos lados y observaron con atención y lo que vieron fue: árboles, árboles y árboles cantarines. Se miraron sorprendidos y al unísono dijeron:
-¿Árboles cantarines?-
-¡Ah! Claro, cuando agité la varita estaba pensando en una cantante y en árboles- Dijo Antonio.
Ellos le preguntaron a los árboles el camino de vuelta, estos les respondieron que siguieran todo recto hasta el pino más alto y después un poquito a la izquierda y llegarían. Así lo hicieron y llegaron al sitio donde sus madres les esperaban. Pero antes hicieron un agujero, pegaron un cartel en la tapa del juego de magia y lo enterraron, en el cartel ponía: "Vete con la magia a otra parte, pero no aquí".
Aprendieron la lección de que tienes que estar atento a lo que haces, y no hacer las cosas sin ton ni son.
¿Os ha gustado? Pero os preguntaréis por qué lo enterraron, porque podía volver a perderse y no encontrar la salida.


NOELIA 6º B

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